sábado, 29 de marzo de 2008

¿Por qué una mujer con otra mujer?

Esa pregunta ha recorrido el mundo de arriba a abajo.

Cuando fui a la Universidad, conocí una compañeras (muy bellas por cierto) que cada vez que se pasaban de palos...terminaban besándose. Para todos nosotros, los hombres, era el resultado de esperar toda la noches a que las susodichas se emborracharan lo suficiente para liberarse de la inhibiciones y montaran el show. Que clase de mierdas éramos.

El hecho es que a los hombres nos excita ver a dos mujeres jugando. Sin embargo, es impresionante la repulsión que nos produce una escena similar...en el otro género. Una vez le pregunté a una de estas dos chicas su opinión. Mas llevada que yo en estas lides, además de llamarme pendejo por hacer la pregunta, me dio una lección de ciencias del comportamiento sexual femenino.

Freud decía que toda persona es igual desde su nacimiento: puede excitarse si recibe estimulación, no importa el sexo del que le da placer. Es la socialización quien nos lleva a definir nuestros patrones. En el caso de las mujeres, resulta que son mucho más sensibles a la estimulación que los hombres puesto que poseen mayor cantidad de zonas erógenas y un sentido moral más abierto hacia una relación del mismo sexo, puesto que en el sentido más subjetivo...piensan que es mas tolerable para el hombre este tipo de infidelidad.

Conclusión, si colocamos a dos damas en una misma cama, les damos privacidad y una razón para acercarse más...terminarán enredadas.

Ahora bien, mi amiga me decía que esto explicaba porque las mujeres pueden acceder tan facilmente a su bisexualidad: son en realidad seres sexualmente más abiertos y aptos que los hombres. Ahora, el porque nos gusta verlas en ese plan, es una reacción visceral producto de observar a dos personas tocándose y amándose con mucha más ternura y pasión que una pareja heterosexual.

Realmente ellas saben hacerlo, y nos gusta verlas y pensar que en algun momento, nos dejarán entrar.

viernes, 28 de marzo de 2008

Ana y yo...

¿Qué haces tu para que una mujer quiera estar contigo? Es la pregunta de todos los sabados en la mañana. ¿Quién hace la pregunta? Una vecina, una amiga, una compañera de estudio y en fin, una amante distinta cada vez... La respuesta: amarte como si fuera la última vez.

Siempre se rien. Las mujeres tienen un concepto muy distinto sobre el amor. Para ellas, este implica compromiso, un conjunto de sentimientos arraigados, un sentido de pertenencia. Por esa razón la ídea del sexo de una noche o de cada vez que podamos, no funciona. La última, Ana, me miró seria y me dijo "Bah...no te creo un coño".

En verdad no es una frase hecha. Sexo sin compromisos es amar sin condicionamientos y traspasar límites de tu propia vida para tocar el alma de tu pareja. Al terminar, es un agradecimiento profundo por haber coincidido en la vida...y no atarnos a una relación que NO está basada en sentimientos más profundos. Es el mayor gesto de amor y libertad que puede existir.

Ese día, Ana se quedó conmigo. Creo que al final comprendió mi forma de amarla y entendió perfectamente que su novio es su futuro, y no yo. No hay dilemas ni conflictos morales, lo vi en sus ojos. Prometió visitarme la proxima vez que venga...y compartir mi desayuno.